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ESCRITO EN LA TARDE
Una
otra
y otra.
Páginas en blanco.
Encontré mi origen
en el futuro, leí entonces
y supe otros nombres.
¿Quién pudiera ser, Octavio
el que teje esa figuración
otra
y otra
y otra.
¿Quién pudiera llegar a esas horas
que no tienen aún el sabor del que yace?
El punto donde cierto Yo se dilata
y muere no es un espejo sino una pirueta.
Desde atrás brota un grito.
Ries. Desde allí
delante de tus ojos, ries.
Pero no está el espejo.
Todo es igual.
En el aire una página bate el polvo
y juega
cala nombres en el cristal.
Al inicio alguien ha sido condenado.
Las muchachas talladas dentro de su uniforme
cuentan y revenden pedacitos de ofensas.
A buen precio, eso sí
a buen precio.
Que son ministeriales, dicen
como un pez dorado.
dicen.
A la hora del remate vuelve la página en blanco.
¿Qué pretendes?
Todo se ha vendido a buen precio
eso sí, siempre a buen precio.
Es ya otra hora.
La mujer que limpia el destino
toma toda la página en sus manos
y va hacia el río.
Las palabras regresana a su sabor a brevedad
a su deseo.
Encontré mi origen, recuerdo
y no sueño con otra recompensa.
Las noches predicen y trenzan los riesgos
y otras horas rebotan en otras horas
que rebotan en otras horas que también.
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